¿Qué potencia de aerotermia necesito según los metros cuadrados?
Como referencia rápida, una vivienda en clima templado necesita entre 80 y 100 vatios de aerotermia por metro cuadrado. Eso sitúa una casa de 100 m² en torno a 6-8 kW, una de 120 m² en 8-12 kW y una de 200 m² en 12-15 kW. Pero ojo: los metros cuadrados son solo el punto de partida. El aislamiento, el clima y el emisor cambian el resultado, y pasarse de potencia sale caro.
Esa es la respuesta rápida para que te hagas una idea. Ahora te explicamos cómo se calcula bien, qué tabla usar según tu superficie y, sobre todo, por qué elegir más kW de los necesarios es uno de los errores que más caro se pagan. Si vas a dimensionar tu instalación, esto te interesa.
La referencia por metro cuadrado (y la fórmula)
El punto de partida habitual es estimar entre 80 y 100 W/m² en clima templado. La operación es sencilla: multiplica los metros cuadrados de tu vivienda por esa demanda térmica y divide entre 1.000 para pasarlo a kilovatios.
Superficie (m²) × demanda térmica (W/m²) ÷ 1.000 = potencia en kW. Por ejemplo, 120 m² × 90 W/m² ÷ 1.000 = 10,8 kW aproximados. Es un punto de partida, no la palabra final.
Para que lo tengas de un vistazo, esta es la referencia orientativa según la superficie de la vivienda en clima templado:
| Superficie | Potencia orientativa |
|---|---|
| 70 m² | 5-7 kW |
| 100 m² | 6-8 kW |
| 120 m² | 8-12 kW |
| 150 m² | 10-15 kW |
| 200 m² | 12-15 kW |
Estos valores son un mapa inicial. Ninguna vivienda es igual a otra, y por eso el cálculo fino solo sale de un estudio de cargas térmicas que tenga en cuenta el resto de factores. Vamos con ellos.
Por qué los metros cuadrados no bastan
Dos casas con la misma superficie pueden necesitar potencias muy distintas. Estos son los factores que corrigen la cifra de la tabla:
El aislamiento
Es el que más pesa. Una vivienda bien aislada demanda mucha menos energía, así que puede bajar de la referencia por metro cuadrado. Una casa antigua sin aislar, al revés, tira hacia arriba. Una vivienda eficiente puede necesitar hasta un 40% menos de energía que una mal aislada de la misma superficie.
La zona climática
Cuanto más frío el invierno, más potencia hace falta para cubrir los días duros sin que salten las resistencias eléctricas de apoyo. Aquí Andalucía juega a favor en buena parte del territorio: con inviernos suaves, la demanda es menor que en el interior peninsular, y eso permite ajustar la potencia sin pasarse. En zonas frías de montaña, en cambio, conviene subir un escalón.
El tipo de emisor
El suelo radiante trabaja a baja temperatura (35-45 °C) y permite dimensionar con más holgura, porque el equipo rinde mejor. Los radiadores tradicionales, que piden agua más caliente, exigen más al sistema. Lo desarrollamos en el artículo sobre el suelo radiante de bajo espesor.
El agua caliente sanitaria
Un error frecuente es calcular solo la calefacción y olvidar el agua caliente. Si la aerotermia va a producir también el ACS de la vivienda, esa demanda hay que sumarla al dimensionado, sobre todo en familias numerosas.
El error que más caro se paga: pasarse de potencia
Existe la idea de que cuanta más potencia, mejor. Con la aerotermia es justo al contrario. Un equipo sobredimensionado para la vivienda no da más confort: da más problemas.
Cuando la bomba de calor es demasiado grande para la demanda efectiva de la casa, alcanza la temperatura enseguida y se apaga, vuelve a arrancar al poco, y así todo el día. Ese arranque y parada constante —lo que técnicamente se llama ciclos cortos— tiene tres consecuencias directas: consume más electricidad, trabaja con peor eficiencia y desgasta el compresor antes de tiempo. En resumen: pagas más por el equipo, pagas más en la factura y te dura menos.
En una región con inviernos suaves durante buena parte del año, la demanda efectiva de calefacción es baja muchos días. Un equipo demasiado potente pasa la mayor parte del tiempo haciendo ciclos cortos, precisamente cuando más innecesario es. Ajustar la potencia al clima local, en vez de tirar por lo alto "por si acaso", es lo que mantiene el consumo bajo control.
Por eso un buen dimensionado busca el equilibrio: potencia suficiente para los días más exigentes, pero sin excederse para el resto del año. Y ahí ayuda que los equipos actuales sean modulantes, es decir, que ajusten su potencia a la demanda de cada momento en lugar de funcionar a todo o nada.
¿Qué potencia eléctrica tengo que contratar?
Aquí hay una confusión muy habitual que conviene aclarar, porque afecta directamente a tu factura. La potencia de la aerotermia que hemos visto hasta ahora es la potencia térmica (el calor que entrega). La potencia eléctrica que tienes que contratar con tu comercializadora es otra cosa, y es bastante menor.
El motivo es el rendimiento del que ya hemos hablado: la aerotermia entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume. Por eso un equipo de, por ejemplo, 12-15 kW térmicos no consume 12-15 kW eléctricos, sino solo una fracción, del orden de 3 a 5 kW eléctricos a pleno rendimiento. Además, la tecnología Inverter hace que el equipo module y rara vez trabaje a tope.
Para la mayoría de viviendas con una aerotermia de 12-15 kW térmicos y uso doméstico normal, una potencia contratada de 5,75 o 6,9 kW en monofásico suele ser suficiente. Los equipos más grandes (20-25 kW térmicos) pueden requerir subir la potencia o pasar a trifásica.
Un aviso útil: si en casa tienes o vas a tener otros consumos altos a la vez (cocina de inducción, horno, cargador de coche eléctrico), la solución no siempre es contratar más potencia y pagar más término fijo cada mes. A menudo compensa más instalar un gestor de cargas, que coordina los consumos para que no salten todos a la vez. Es uno de los detalles que valoramos en el estudio, para que no acabes pagando de más por una potencia que no usas.
Si necesitas mucha potencia, el sol la compensa
En viviendas grandes o mal aisladas que piden bastante potencia, el consumo eléctrico puede preocupar. Ahí es donde entra el combo con placas solares: cuando el sol produce, esa energía mueve la bomba de calor y el impacto de tener un equipo potente se reduce mucho. En una región con tantas horas de sol como la nuestra, esta combinación es especialmente rentable, y la dimensionamos de forma coordinada con quienes nos consultan desde la zona de Córdoba.
Entonces, ¿qué potencia elijo para mi vivienda?
Usa la tabla como primera referencia según tus metros cuadrados, y ajústala según tu aislamiento, tu clima y tus emisores. Pero la cifra definitiva solo sale de un cálculo de cargas térmicas de tu vivienda concreta, que es lo que evita quedarse corto y, sobre todo, pasarse. Es justo lo que hacemos antes de proponer un equipo con nuestros clientes de la provincia de Jaén: medir de verdad en lugar de tirar de regla general.
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Cristóbal Rodríguez es Socio Fundador de AFC Renovables. Con más de 15 años de experiencia práctica en el diseño e instalación de sistemas de energía solar fotovoltaica, aerotermia y biomasa, su misión es traducir la complejidad técnica en ahorro real y tranquilidad para cada cliente. Como máximo responsable técnico, supervisa personalmente la calidad y el rendimiento de cada proyecto que lleva el sello de AFC Renovables.
